La subida del petróleo y del gas encarece la gasolina y la energía en EE.UU. y Europa, justo cuando los bancos centrales se preparaban para iniciar ciclos de recorte de tasas tras controlar la inflación post-pandemia. MoneyWeek destaca que cada subida de 10 dólares en el barril recorta unas 10 pb del crecimiento de EE.UU. y puede añadir hasta 0,7 puntos porcentuales a la inflación de economías avanzadas si se sostiene en torno a 90–100 dólares. En Reino Unido, las expectativas de recorte del Banco de Inglaterra para marzo han caído, mientras el Tesoro advierte que un nuevo “shock de energía” puede ralentizar la recuperación.
Un segundo shock energético en menos de cuatro años tensiona la credibilidad de metas de inflación y la coordinación entre política fiscal y monetaria en las principales economías; optar por recortar tasas demasiado pronto podría reavivar la inflación, pero mantenerlas altas por más tiempo frenará la actividad global. Ese dilema impacta directamente las condiciones financieras en mercados emergentes, al influir en spreads, flujos de capital y apetito por riesgo.
Proyección para el Perú:
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Política monetaria: el BCRP calibrará su postura en función no sólo de variables internas, sino también de la trayectoria de la Fed y otros bancos centrales; una Fed más restrictiva o menos “dovish” que lo esperado sostiene al dólar y encarece el financiamiento externo.
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Estabilidad financiera: condiciones globales más duras podrían aumentar la prima exigida a bonos soberanos y corporativos peruanos, reforzando la importancia de preservar el grado de inversión y la prudencia fiscal.












