La Comisión Europea ha presentado el “Industrial Accelerator Act” y un paquete de reglas “Buy European” que obligarán a que una proporción significativa de componentes en sectores estratégicos (defensa, digital, renovables, baterías, vehículos eléctricos, cemento, aluminio, etc.) sea de origen europeo para acceder a subsidios o contratos públicos. Se requieren, por ejemplo, al menos 70% de componentes UE en vehículos eléctricos para beneficiarse, así como condiciones de transferencia tecnológica y contratación local para inversionistas extranjeros. El objetivo es responder a los subsidios masivos de EE.UU. y China y fortalecer una base manufacturera amenazada por energía cara, importaciones baratas y volatilidad geopolítica.
La UE entra de lleno en la lógica de “friendshoring” y “proteccionismo estratégico” que ya lideran EE.UU. y China; ello puede reducir ciertas dependencias críticas, pero también tensionar las reglas de la OMC y generar fricciones con socios cercanos como Reino Unido, Noruega o incluso América Latina si quedan excluidos de estas cadenas “preferentes”.
Proyección para el Perú:
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Comercio exterior: estas reglas pueden reconfigurar cadenas de valor en sectores donde el Perú exporta insumos críticos (cobre, zinc, litio, fertilizantes); hay oportunidades si el país se posiciona como proveedor confiable alineado con estándares ambientales y sociales exigidos por la UE.
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Inversión extranjera: empresas europeas que busquen asegurar suministros de minerales y diversificar su exposición a China podrían incrementar su interés en proyectos mineros y energéticos en el Perú, siempre que exista estabilidad regulatoria.












