La administración de Donald Trump prepara una nueva ronda de conversaciones con Irán en Pakistán encabezada por JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, mientras persisten fuertes diferencias sobre el programa nuclear iraní, el bloqueo naval y la reapertura total del Estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaban más de 120 barcos al día y donde ahora el tráfico sigue casi paralizado. Aunque Washington y Teherán han enviado señales de disposición al diálogo, la prensa internacional coincide en que el proceso está lejos de estabilizarse: Trump volvió a amenazar con ataques contra infraestructura iraní si no hay acuerdo, la Guardia Revolucionaria mantiene presión interna contra cualquier relajación en Hormuz y diplomáticos europeos temen que un pacto rápido, poco técnico y políticamente vistoso genere problemas aún mayores después.
El impacto global es inmediato: el petróleo volvió a repuntar, Wall Street no cree en una normalización completa, el suministro energético mundial sigue vulnerable y las cadenas logísticas permanecen bajo tensión.
Este escenario puede encarecer combustibles, transporte y fertilizantes, presionar la inflación local y volver más cauteloso al mercado cambiario, pero también sostener precios altos del cobre y del oro, dos exportaciones clave del Perú; si la tensión persiste, Lima debería prepararse para mayor volatilidad financiera y costos logísticos más altos para empresas importadoras y exportadoras.









