Estados Unidos comenzó el proceso para reembolsar más de 166.000 millones de dólares cobrados por aranceles que fueron anulados por la justicia, en una de las mayores correcciones comerciales recientes y un golpe político a la promesa de que esos gravámenes financiarían parte del nuevo proyecto económico de Trump. El cambio llega después de una derrota en la Corte Suprema y muestra hasta qué punto la política comercial estadounidense se ha vuelto impredecible: miles de empresas, incluidas grandes firmas como FedEx y Costco, ya habían demandado para recuperar pagos, mientras consumidores que absorbieron precios más altos no tienen una vía directa de compensación.
Al mismo tiempo, analistas del Wall Street Journal subrayan una paradoja relevante: la manufactura estadounidense sí muestra señales de mejora, pero más por demanda en sectores como IA, semiconductores y aeroespacial que por aranceles indiscriminados, lo que debilita el relato proteccionista simple.
Un Estados Unidos comercialmente errático complica decisiones de inversión y comercio exterior en todo el mundo; para el Perú, esto refuerza la necesidad de diversificar mercados, aprovechar el TLC con EE.UU. con inteligencia sectorial y seguir de cerca cualquier giro proteccionista que afecte minerales, agroexportaciones o manufacturas ligeras, además de monitorear cómo la volatilidad comercial repercute sobre el dólar y el apetito global por activos emergentes.









