Dan Schulman, CEO de Verizon, advirtió que la IA podría provocar entre 20% y 30% de desempleo en los próximos dos a cinco años, mientras Marc Benioff, de Salesforce, defendió que la tecnología está haciendo su empresa más valiosa para clientes incluso en medio del castigo bursátil al sector. Juntas, ambas declaraciones muestran el nuevo tono del debate tecnológico: ya no se trata solo de promesas futuristas, sino de cómo reorganizar empleo, formación, servicios corporativos y poder económico cuando la IA empieza a ejecutar tareas reales y no solo demostraciones llamativas. A esto se suman movimientos como la salida a bolsa de Cerebras Systems, un fabricante de chips para IA, que confirma que la carrera por infraestructura computacional sigue acelerándose.
Para empresas, universidades y Estado, el mensaje es urgente: la IA ya no es un tema opcional; el país necesita formar talento en datos, automatización y uso empresarial de IA, pero también proteger empleos vulnerables con reconversión laboral y educación continua, especialmente en servicios administrativos, atención al cliente y tareas repetitivas.












