La guerra ha golpeado directamente a hubs turísticos del Golfo como Dubái y Abu Dabi, con ataques a hoteles emblemáticos y cierres parciales de aeropuertos; se estima que el turismo en Medio Oriente podría caer entre 11–27% en 2026, con pérdidas de 34–56 mil millones de dólares. Europa, que venía usando el Golfo como plataforma de conexión hacia Asia y África, enfrenta ahora cancelaciones masivas, repatriaciones y necesidad de rediseñar rutas y destinos.
La vulnerabilidad de los hubs del Golfo abre espacio para la competencia de destinos percibidos como seguros en América Latina, Europa y otras regiones, en un contexto donde el turismo post-pandemia aún no se consolidaba plenamente.
Proyección para el Perú:
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El Perú puede reposicionarse como destino de naturaleza y cultura relativamente seguro, si maneja bien la seguridad interna y la conectividad aérea (incluyendo alianzas con aerolíneas europeas).
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La diplomacia económica peruana puede promover paquetes con agencias europeas que busquen diversificar fuera de Medio Oriente, atrayendo flujos de turistas de alto gasto.









