Ataques con drones y misiles han alcanzado infraestructuras emblemáticas del turismo y los servicios en Dubai y Abu Dabi, incluyendo hoteles de lujo, aeropuerto y zonas residenciales de alto nivel, obligando al cierre temporal de aeropuertos y a evacuaciones masivas. Analistas señalan que el “modelo Dubai” como hub de negocios, turismo y residencia de alto patrimonio se ve amenazado si el conflicto se prolonga, ya que su población expatriada es altamente móvil y puede relocalizarse hacia otros lugares (Caribe, Malta, otros miniestados de baja tributación). Paralelamente, se estima que el turismo en todo Medio Oriente podría caer entre 11–27% en 2026, con pérdidas de entre 34 y 56 mil millones de dólares.
Una guerra que golpea directamente a hubs de servicios del Golfo altera flujos de turismo, inversión inmobiliaria y servicios financieros, y puede redistribuir capital humano y financiero hacia otros centros; esto impacta también en las estrategias de diversificación pospetrolera de estos países.
Proyección para el Perú:
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Turismo y servicios: a corto plazo, la demanda global se reorientará hacia destinos percibidos como más seguros; si el Perú gestiona bien su seguridad y conectividad, puede capturar parte de ese flujo, particularmente en segmentos de turismo de naturaleza y cultura.
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Política exterior económica: se abren espacios para dialogar con estados del Golfo que buscan diversificar inversiones hacia América Latina, en sectores como agroindustria, infraestructura y energía.









