Documentos judiciales desclasificados en California sostienen que Amazon presionó a grandes marcas como Levi’s y Hanes para que otros minoristas subieran precios, en un caso antimonopolio que ofrece una mirada inusual al funcionamiento interno de la compañía y refuerza las críticas de que su dominio del comercio digital puede distorsionar la competencia.
La acusación no es menor porque toca el corazón del relato de Amazon como plataforma de precios bajos: si el mercado empieza a verla como actor que disciplina a vendedores y rivales para fijar condiciones, el caso puede convertirse en un hito regulatorio con implicancias para todo el comercio electrónico. En paralelo, otro frente antitrust en EE.UU. frenó la fusión entre Nexstar y Tegna, prueba de que la concentración corporativa vuelve a estar bajo mayor escrutinio en sectores clave.
Aunque el caso es estadounidense, la señal es global: las plataformas digitales no son neutras y pueden influir en precios, competencia y acceso a mercado; para el Perú, donde el comercio digital crecerá más rápido en los próximos años, conviene fortalecer regulación de competencia y capacidades técnicas para supervisar marketplaces antes de que se vuelvan demasiado dominantes.











