En Miami, EE. UU. y casi 20 países latinoamericanos firmaron el acuerdo “Américas contra los carteles”, comprometiéndose a cooperar contra “narcoterrorismo y tráfico humano”, proteger infraestructura crítica y fortalecer seguridad fronteriza. La conferencia se realiza en el Comando Sur, sin participación de México, Colombia y Brasil, y se inscribe en la nueva doctrina de Trump (llamada “Donroe”), que busca tratar a los carteles y pandillas (Sinaloa, CJNG, Tren de Aragua, MS-13, Barrio 18) como organizaciones terroristas y habilitar operaciones militares extraterritoriales.
La agenda de Washington combina lucha antidrogas, migración y control de rutas estratégicas (Caribe, Pacífico oriental) en un mismo marco, reforzando la dimensión securitaria de la relación con América Latina. Esta aproximación puede traducirse en más presión sobre soberanía, condicionamiento de ayuda económica y vinculación de temas comerciales a la cooperación en seguridad.
Proyección para el Perú:
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El Perú, como productor de cocaína y país de tránsito, enfrentará más presión para endurecer políticas antidrogas y de control de puertos y corredores logísticos, lo que puede afectar costos y procedimientos para el comercio formal.
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Al mismo tiempo, puede negociar apoyo financiero y tecnológico para fortalecimiento institucional, siempre que mantenga una política de defensa clara de su jurisdicción y de los estándares de derechos humanos.












